El sindicato CSIF ha alertado de la creciente entrada de fentanilo y otras drogas de alta toxicidad en las prisiones españolas, denunciando la falta de medidas efectivas por parte de la Administración para frenar su impacto tanto en la población reclusa como en los trabajadores penitenciarios.
Ante esta situación, la organización ha remitido un escrito a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias solicitando la implementación de actuaciones urgentes que permitan contener esta amenaza, que afecta directamente a la seguridad en los centros penitenciarios.
CSIF considera necesario actualizar la guía elaborada en 2024, que califica de obsoleta, y dotar a los centros de medios electrónicos y formación específica para interceptar estas sustancias antes de su entrada en prisión.
Drogas sintéticas en cárceles y aumento de conflictos
El sindicato advierte de que el consumo de estos estupefacientes provoca con frecuencia desórdenes, conflictos y episodios de agresividad entre los internos, situaciones que terminan involucrando al personal penitenciario. Casos recientes se han registrado en Algeciras, Puerto III y, hace pocas semanas, en Huelva.
El fentanilo y otros derivados, junto al cannabis sintético —conocido como “pescaíto”—, se introducen en los centros impregnados en papeles, lo que dificulta su detección. Posteriormente, estos fragmentos se recortan en pequeñas tiras que se consumen mezcladas con tabaco.
Estos “papelitos” pueden llegar a través de cartas, dibujos u otros soportes cotidianos, combinando el opioide con otras sustancias e incluso productos tóxicos como lejía o disolventes.
Riesgos sanitarios y dificultad de actuación
La variabilidad en la composición de estas dosis hace que sus efectos sean imprevisibles, complicando la intervención del personal sanitario y del resto de trabajadores en casos de sobredosis.
Además, CSIF señala que los tiempos para conocer resultados de autopsias en fallecimientos son prolongados, recordando el caso de tres reclusos fallecidos en la prisión de Algeciras el pasado año.
El sindicato critica que la única medida adoptada hasta ahora por Instituciones Penitenciarias haya sido la publicación de un manual en septiembre de 2024 sobre la manipulación del fentanilo, al que califica de “insuficiente y desactualizado”.
CSIF reclama más medios y cambios legislativos
CSIF advierte de que la exposición accidental al fentanilo —ya sea por inhalación, contacto dérmico o ingestión indirecta— supone un riesgo inmediato para el personal funcionario, especialmente en tareas de registro e incautación.
Por ello, reclama la implantación de un protocolo específico, actualizado y homogéneo que permita tanto manipular estas sustancias con seguridad como impedir su entrada en prisión.
Entre las medidas propuestas se incluyen actuaciones en prevención, detección y respuesta rápida, combinando recursos sanitarios, jurídicos y operativos, así como el refuerzo de plantillas y la dotación de medios técnicos.
Inspecciones y tecnología para frenar la entrada de droga
El sindicato insiste en que, aunque estos papeles impregnados se consideran difíciles de detectar por ser incoloros e inodoros, existe tecnología capaz de interceptarlos, pero denuncia falta de voluntad política para asumir el coste.
Finalmente, CSIF plantea la necesidad de intensificar las inspecciones de correspondencia y paquetería, además de aumentar el número de efectivos para garantizar el correcto funcionamiento y la seguridad en los centros penitenciarios.






