El Grupo de Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional en Algeciras ha desarticulado una organización criminal especializada en fraudes financieros mediante la usurpación de identidad. La operación se ha saldado con la detención de seis personas, presuntamente implicadas en delitos de estafa, falsedad documental, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal.
La investigación se inició tras la denuncia presentada por una persona que había sido incluida en el fichero de morosos ASNEF por deudas que nunca había contraído. La víctima figuraba como deudora en una conocida financiera por dos contratos de financiación que no había solicitado ni firmado.
A raíz de este hecho, los agentes detectaron la existencia de una red criminal bien estructurada, integrada por más de ocho miembros y con base operativa en Algeciras, dedicada de forma sistemática a la obtención ilícita de datos personales para cometer fraudes financieros.
Un modus operandi ligado al comercio electrónico
Según la investigación, la organización combinaba la suplantación de identidad con el uso fraudulento del comercio electrónico. Los investigados realizaban compras en la web oficial de una conocida marca de electrónica, adquiriendo teléfonos móviles de última generación y dispositivos de alto valor económico.
Para financiar las compras, formalizaban contratos de financiación utilizando datos personales sustraídos a terceras personas. Tras la aprobación de las operaciones, abonaban únicamente la primera cuota, dejando impagos el resto de los plazos y trasladando la deuda a las víctimas.
Posteriormente, los dispositivos electrónicos eran vendidos en el mercado negro, obteniendo importantes beneficios económicos derivados de esta actividad ilícita.
Un empleado facilitaba el acceso a datos confidenciales
Durante las pesquisas, los agentes identificaron a un empleado de un concesionario de vehículos de Algeciras como pieza clave en la obtención de datos personales. Este trabajador aprovechaba su acceso a las bases de datos de la empresa para recopilar información confidencial de clientes.
Estos datos eran posteriormente utilizados por la organización para cometer los fraudes, lo que explica que la mayoría de las víctimas compartieran la circunstancia de haber sido clientes de dicho concesionario. La investigación confirmó que la empresa no tenía relación con la trama delictiva.
No obstante, los hechos generaron una considerable alarma social y un perjuicio reputacional para la entidad, pese a no tener implicación alguna en las actividades delictivas.
Estructura jerárquica y registros domiciliarios
Las investigaciones permitieron constatar que la red criminal contaba con una estructura jerárquica definida, con funciones claramente diferenciadas entre sus miembros. Dos personas ejercían labores de liderazgo y coordinación, mientras que otros integrantes se encargaban de la obtención de datos, la contratación fraudulenta, la recepción de productos y su venta posterior.
Como resultado de la operación, se llevaron a cabo actuaciones simultáneas que culminaron con la detención de seis personas, entre ellas los dos principales responsables del entramado.
Además, se realizaron dos registros domiciliarios, en los que se intervinieron cuatro teléfonos móviles, un ordenador, diversos dispositivos electrónicos y documentación relacionada con los hechos investigados, material que será analizado para determinar el alcance total de la actividad delictiva.






