Acaip denuncia un repunte de intoxicaciones por papeles tóxicos en la prisión de Botafuegos

La entrada de droga en prisión mediante folios impregnados en sustancias tóxicas vuelve a situar en el foco la seguridad en el centro penitenciario de Botafuegos. El sindicato Acaip alerta de varios episodios graves durante Semana Santa y reclama medidas urgentes.

La presencia de droga en el interior de una prisión tiene, según denuncia Acaip, graves consecuencias para la seguridad, la convivencia y la salud de internos y trabajadores. El sindicato sostiene que este fenómeno se ha convertido en uno de los principales factores de riesgo dentro de los centros penitenciarios, al favorecer episodios de violencia, inseguridad y emergencias sanitarias.

La organización sindical señala que mantener una convivencia ordenada y pacífica es uno de los objetivos esenciales de Instituciones Penitenciarias, ya que de ello dependen la seguridad del establecimiento, la integridad de la plantilla y la de los propios reclusos. Sin embargo, asegura que esa situación no es la que se ha vivido durante la pasada Semana Santa en la prisión de Botafuegos.

Acaip relata que, a las puertas del inicio de la Semana Santa, los servicios sanitarios del centro acudieron a una llamada de los funcionarios del área de comunicaciones para asistir a un interno que había vomitado y perdido la consciencia. El recluso pudo ser estabilizado y, según el sindicato, se le intervinieron siete folios impregnados en sustancias tóxicas.

Papeles tóxicos en prisión

Días después, siempre según la versión trasladada por Acaip, los funcionarios de vigilancia activaron cuatro códigos 5, una señal que indica que peligra la vida de un preso y requiere la intervención inmediata de los sanitarios de la prisión. El sindicato asegura que todos los afectados pudieron ser estabilizados.

Esa misma jornada, añade la organización, fueron atendidos en la enfermería del centro 15 internos bajo los efectos de sustancias tóxicas. Uno de ellos tuvo que ser aislado por la violencia que mostraba, a otro se le intervino una bolsa con papelitos que llevaba escondida en sus partes íntimas y un tercero fue trasladado al hospital.

Acaip explica que estos llamados papeles tóxicos son hojas tamaño folio rociadas con sustancias sintéticas que, según indica, pueden incluir desde abrillantadores de llantas, anfetamina, ketamina y derivados del cannabis hasta fentanilo, al que señala como el compuesto más potente de todos los detectados en este tipo de consumo.

Sustancias tóxicas en cárceles

El sindicato detalla que el papel se trocea, se mezcla con tabaco y se fuma, con un efecto que califica de impredecible. La gravedad, subraya, aumenta porque muchos internos consumen metadona, otras drogas o medicación en dosis elevadas, lo que puede derivar en intoxicaciones graves, desvanecimientos, insuficiencia respiratoria e incluso la muerte.

Según la información trasladada por Acaip, los propios presos aseguran que estos papelitos han desplazado el consumo de hachís, cocaína o heroína por tratarse de una sustancia más barata, aunque la tirilla de papel puede alcanzar los ocho euros.

La organización también advierte de la dificultad para detectar esta droga en prisión. Explica que el papel impregnado es incoloro e inoloro, se introduce en cartas, en ocasiones pintado o acompañado de fotografías familiares, con el objetivo de no despertar sospechas en el momento de la entrega.

Seguridad penitenciaria en Botafuegos

Acaip denuncia que los funcionarios no cuentan con medios eficaces para detectar este tipo de sustancias. En este sentido, asegura que no existen reactivos específicos, que las unidades caninas no detectan estos compuestos y que, cuando se inicia una investigación, suele resultar estéril porque los remitentes y las direcciones utilizadas son falsos.

El sindicato recuerda que ya alertó hace aproximadamente dos años de la entrada de hojas impregnadas en sustancias tóxicas en la prisión de Algeciras. Desde entonces, sostiene que el problema no solo persiste, sino que se ha agravado dentro del centro penitenciario de Botafuegos.

En ese balance, Acaip afirma que tres presos de Botafuegos perdieron la vida en 2025 por esta causa y que más de 40 internos tuvieron que ser atendidos en la enfermería del centro por episodios relacionados con este consumo. En lo que va de año, añade, ya han sido asistidos casi 40 reclusos, de los que dos han necesitado traslado hospitalario.

El sindicato insiste en que su obligación es visibilizar un problema que, a su juicio, está golpeando a las prisiones españolas. Por ello, reclama al Ministerio del Interior y a la Administración penitenciaria una respuesta urgente y medidas concretas para frenar la entrada de estas sustancias en los centros.

Acaip concluye que, mientras las soluciones siguen en estudio, persiste la incertidumbre sobre cuándo y en qué prisión podría producirse el siguiente episodio grave vinculado al consumo de estos papeles tóxicos.

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