La sección sindical de CCOO ha denunciado públicamente la situación vivida por una trabajadora del centro de Exolum en Algeciras, quien asegura haber sufrido durante meses un clima de acoso laboral caracterizado por control excesivo, presión constante y la imposibilidad de cuestionar decisiones internas.
Según el sindicato, los hechos se produjeron en un sector altamente masculinizado, dedicado al transporte y almacenamiento de combustible, hidrocarburos y productos petrolíferos. La situación se habría intensificado tras la participación de la trabajadora en las elecciones sindicales celebradas en el centro de trabajo.
Tras comunicar lo ocurrido a la empresa y solicitar una solución, la empleada recibió como respuesta el despido, decisión que actualmente está siendo recurrida judicialmente mediante dos demandas, a la espera de la celebración del juicio.
Un entorno hostil tras las elecciones sindicales
CCOO sostiene que la trabajadora estuvo sometida a un ambiente hostil prolongado, con consecuencias directas sobre su salud laboral. El sindicato detalla que el acoso incluyó una presión desproporcionada, una continua sensación de persecución en busca de supuestas faltas y un control excesivo mediante advertencias verbales y correos electrónicos.
Estas actuaciones, siempre según la denuncia sindical, generaron en la empleada una sensación permanente de inseguridad y de estar bajo vigilancia constante, afectando de forma progresiva a su bienestar psicológico.
A pesar de que la trabajadora activó el protocolo interno de la empresa y trasladó formalmente la situación tanto a Exolum como al departamento de Recursos Humanos, el sindicato asegura que no se adoptó ninguna medida para frenar el acoso ni garantizar su protección.
Deterioro de la salud y despido durante la baja
Como consecuencia del conflicto, la trabajadora sufrió un deterioro significativo de su salud mental, siendo diagnosticada de ansiedad crónica, según informa la sección sindical. Durante el periodo de baja médica, Exolum decidió rescindir su contrato, una actuación que CCOO califica como un nuevo agravio a sus derechos laborales.
La empresa justificó el despido en un supuesto incumplimiento de las medidas de seguridad, concretamente por no portar un equipo de protección individual (EPI), una decisión que el sindicato considera inédita y desproporcionada, y que no se ajusta a la práctica habitual de la compañía.
CCOO exige una solución dialogada
Desde CCOO de Industria se ha condenado de forma enérgica este tipo de situaciones y se ha reiterado el compromiso del sindicato para que los centros de trabajo estén libres de acoso y discriminación. La organización rechaza que estos hechos se produzcan en una empresa que afirma tener como prioridad la seguridad y la salud laboral.
El portavoz de la sección sindical, Alejandro Paulete, ha reclamado públicamente el regreso a la vía del diálogo y la búsqueda de una solución no traumática al conflicto, mientras se resuelve el proceso judicial iniciado por la trabajadora.






